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PADECE MAXIMO CORVALAN-PINCHEIRA en Artespacio 

“PADECE”

MAXIMO CORVALAN-PINCHEIRA 

Inauguración jueves 26 de septiembre

Hasta el 26 de octubre

 

Galeria Artespacio

 

 

       En la cima de su carrera a los 46 años, Máximo Corvalán-Pincheira, en su exhibición Padece, nos ofrece una oportunidad especial para ver un nuevo conjunto de trabajos que se alimenta de temas claves enfocados por el artista durante la última década así como el reciente cambio en sus últimas obras.  Este nuevo conjunto de fotografías y esculturas se basa en el árbol araucaria, una especie declarada monumento nacional en Chile, en proceso de extinción.  Así, su asociación simbólica con el paisaje nacional  y su lugar definitivo en la noción colectiva de Chile sobre su ciclo de vida, están es riesgo.

 

Cuando Corvalán-Pincheira tomó conciencia del peligro ambiental que enfrenta la araucaria en el Sur de Chile, cambió su interés de una década por el ADN de pueblos desparecidos en Chile, Estados Unidos, Méjico y otros lugares del mundo,  por los problemas que amenazan la desaparición de la araucaria.

 

Después del viaje del artista a Pehuén y sus extensas visitas de estudio con Eduardo Castro, científico de la Fundación UC Davis Chile Life Sciences Innovation Center que estudia el genoma de la araucaria, el artista inicia una nueva  trayectoria.  Las esculturas, fotografías y recortes de papel sobre diferentes soportes, representan esta trayectoria de Corvalan-Pincheira.

 

Dos esculturas presentan ecosistemas en miniatura con caídas de agua.  Otra hace referencia tanto a la doble hélice como al árbol de la vida.  El artista fotografió catorce  hongos diferentes bajo estudio en el UC Davis Chile. Cada cultivo en placas de Petri posee una inusual belleza visual especial,  a la que el artista da vida a través de diferentes medios. Siete hongos están bajo sospecha de ser agentes causantes de enfermedades y las otras siete fotografías son de hongos que viven en armonía dentro del ecosistema de las araucarias.  Algunas de las fotografías llevan textos irónicos que refieren a fragmentos de su ADN; otros cuestionan las respuestas humanas o sus acciones frente al medioambiente.  Un fascinante grupo de once obras son intrincados recortes de papel (similares a la forma de los papeles picados de Méjico) destinados a representar la expansión de los hongos en árboles infectados. Están colocadas sobre imágenes de desastres ecológicos y medioambientales. Los otros siete recortes de papel provienen de mapas de diferentes regiones del mundo, indicando así el alcance global de los problemas de la humanidad  con la naturaleza.

 

Los hongos sirven como pretextos que hablan de nuestro rol como seres humanos. Somos nosotros, en último término, los responsables de mantener la naturaleza y la vida humana vivas, bien y visibles.

 

 

Julia P. Herzberg, Ph.D.

Curadora invitada