Exposición

LA IDEA DE  LO NUEVO de CLAUDIO MIRANDA GONZÁLEZ en Pinacoteca de Concepción

LA IDEA DE  LO NUEVO de CLAUDIO MIRANDA GONZÁLEZ en Pinacoteca de Concepción.

“Nada
Nuevo
Nada
Nuevo
Bajo el Sol
Bajo la tierra
Bajo la escala por
Bajo la cual
Evita pasar el
Supersticioso.
¿Todo de nuevo!
Así
de
complicado”.

 

Nil novi (fragmento), Rodrigo Lira. 

 

La idea de lo nuevo, la muestra más reciente del trabajo plástico del pintor  Claudio Miranda González, nos instala y sumerge en medio de la efervescente  reactualización de un imaginario colectivo desarrollado, aproximadamente,  desde el inicio de la llamada guerra fría, tras la Segunda Guerra Mundial,  hasta la elaboración del concepto de posmodernidad finalizando el siglo XX. 
 

La idea del “progreso” rigió por cerca de dos siglos la imaginación de gran  parte de la población mundial. Si bien este punto de vista generó perspectivas  falaces sobre la evolución de la sociedad humana, acercándola y emparentándola en demasía a concepciones mecanicistas de la realidad, creemos que  en la actualidad esta concepción (como la casi totalidad del pensamiento y la  reflexión contemporánea) ha sido sustituida por una excesiva simplificación  y trivialización del medio social. 

Es muy probable (y no nos genera ningún tipo de inquietud reconocerlo)  que la tecnología telefónica de 5G sea más eficiente que la de las cuatro gene raciones anteriores. Eso es una cosa; otra cosa, sin embargo, sería considerar  a Tchaikosvki como superior a Beethoven sólo “porque viene después”, lo que  es falaz y hasta ridículo. 
 

Algo de esto se percibe en la actual superstición de “lo nuevo”, que por una  parte hiper valora trivialmente (acríticamente) lo que la opinión pública ignora,  y por otra desvalora (desprecia) radicalmente el conocimiento de la tradición.  Si el espectador, el público -el respetable público, que como el cliente siem 

pre tiene la razón- desconoce activamente uno, dos o tres siglos de pintura  chilena, digamos, esto ayuda mucho, entre otras cosas, a que “lo nuevo” se  posicione en el mercado. Y también a que ideas (o disparates) añejísimas  vociferen como si estuvieran recién pensadas, o recién pintadas. 
 

Las pinturas de esta muestra fueron realizadas contemporáneamente -si multáneamente- con el estallido social que esperemos sí haya renovado algo  

en nuestra sociedad. Sería triste una primera línea de grafiteros jactándose  de nunca haber visto un mural de Diego Rivera y de que no están ni ahí con  un bisonte de Altamira. No sería nada bueno clausurar los museos, dejar las  pinturas dentro y no tener ninguna noticia más del expresionismo, por ejemplo,  ni del Bosco, ni del cubismo. Así no se podría hacer nada nuevo. O duradero. 

En relación precisamente de la durabilidad de las creaciones del arte y  de la cultura, así como sobre el sentido de “lo nuevo”, quisiéramos señalar  que muy significativamente el más reciente, es decir, el más “nuevo” de los descubrimientos de pinturas rupestres (realizado en diciembre de 1994 en  la cueva francesa de Chauvet) nos ha puesto frente a frente de las más an

tiguas de ellas, ya que con una datación de alrededor de 32.000 años tienen  prácticamente el doble de antigüedad que las más antiguas conocidas hasta  la fecha. Al parecer, las bellas y emocionantes figuras de animales trazadas  sobre las paredes de la cueva de Chauvet fueron elaboradas a lo largo de  entre quince a veinte mil años, sobreponiéndose unas sobre otras. En otras  palabras, una especie de itinerario de “lo nuevo”, milenio tras milenio. Es muy  posible que cada sobreposición de imágenes haya llevado aparejada también  una sobre-significación de su sentido simbólico, superponiéndose una y otra  vez sobre un fondo común. 
 

De manera análoga, la serie de pinturas de La idea de lo nuevo pueden de  igual modo “leerse” como una constante superposición de elementos plásticos, gráficos, sobre un mismo fondo contextual, que en muchas ocasiones  permanece visible a través de las figuras asentadas sobre él. Otras veces, en  cambio, podemos contemplar simplemente el fondo común donde sucede el  devenir social, sin nada superpuesto en la superficie compartida. 

Frente a la idea de “lo nuevo” Claudio Miranda González instala la conciencia  de “La condena del repetir”, aunque en su trabajo cada boca abierta en un  grito pareciera proferir una consigna diferente, un estadio existencial diverso,  en forma semejante a los bisontes o a los leones de Chauvet, que remiten a  especies similares aunque diferentes y separadas por miles de años. 

Así como en el fenómeno psicológico conocido como pareidolia unos es tímulos visuales vagos y aleatorios son percibidos como si fueran una forma  clara y reconocible, en La idea de lo nuevo el espectador es compelido a llevar  a cabo una actividad similar a la realizada por las generaciones y generaciones  de seres humanos que nos dejaron su propia y particular visión de los bisontes,  todos iguales y todos diversos. 

 

Curador
Claudio Carvacho C.

Texto exposición  "La idea de lo nuevo" 

 artista Claudio Miranda Gonzáles.

Apertura 26 de noviembre al 10 de diciembre 2020

en Pinacoteca de Concepción