Entrevista

ENTREVISTA  al artista Diego Romo

Entrevista a Diego Romo. 

Diego tu obra trabaja con la imagen y al mismo tiempo con el imago, desde una perspectiva psicológica, en este caso una reorganización de imágenes que provienen del inconsciente y que dispones de una forma casi teatral con un cierto dramatismo y distanciamiento crítico. 

 

1.- ¿Quisiera saber cómo es que llegas a estas imágenes? y ¿cómo es que armas estas escenas que de alguna manera parecen inconexas, pero que por otra parte, y esto no es tan evidente, provienen en mi parecer, de una especie de show, un espectáculo o un montaje? 

De la manera que yo llego a estas imágenes - primero como idea - es a partir de un cambio, una ruptura en mi metodología de construcción por así decirlo. Es una forma que viene a cambiar el imaginario que yo tenía en un comienzo y que era bastante mínimo, o más bien acotado. En un principio yo trabajaba con un personaje y generalmente estaba centrado en el retrato, un plano americano o muchas veces solamente el rostro y que se centra en la configuración de dicho personaje. E
ntonces, hay una ruptura con lo que yo venía haciendo. Llegué a estas imágenes por una necesidad, creo yo, de querer dar un nuevo aire a lo que estaba produciendo. 

 

Ahora, concretamente la metodología de cómo yo llego a estas imágenes, la verdad es un proceso en el cual estoy... Me refiero a que es un proceso personal respecto a mi hacer y mi trabajo como artista, en el cual me siento en medio o prácticamente en el inicio, no se si decir inicio, pero si en medio de un proceso de construcción de un imaginario o de una identidad.
 

Estas imágenes las construyó a partir de un archivo que tengo de distintos ámbitos. Básicamente podría resumirlo en tres, uno que tiene que ver con imágenes de lucha, el deporte de lucha, que por lo general me llaman bastante la atención; otras imágenes tienen relación con lo médico o lo sanitario, y un tercer conjunto de imágenes que también siempre me han llamado la atención y que son los archivos de guerra de distinta índole. 

 

Generalmente corto y pego en un collage digital ( maqueta digital) que después llevo al formato de la pintura o el dibujo. Eso es básicamente la operación que hago formalmente hoy en día. Y evidentemente tiene una clara reminiscencia a artistas contemporáneos, los cuales me llaman la atención y que de alguna manera han hecho que me vuelva a encantar con la producción de imágenes, esto  porque en algún minuto, la verdad, estuve bien desinteresado. 

 

Entonces son imágenes así como lo expresas tú, que proviene del inconsciente. O sea, si bien provienen de un archivo concreto y son reales, pero que en su mixtura o en su collage, claramente apuntan a cosas del inconsciente. No me cabe la menor duda. 

 

Evidentemente lo que me interesa en concreto es el montaje y la ambigüedad de las imágenes y de la relación de la figura y de la lectura que se puede hacer. Creo que es claro que tienen como un humor o una temperatura que la gente por lo general percibe. Naturalmente no se perciben como una cosa liviana, es decir  agradable entre comillas. Tienen una cierta carga, que a veces no sé si es mi intención que la tenga, pero si es inconsciente el proceso de selección de este banco de imágenes. 
 

Esto tiene que ver con mi historia personal. Ahí es cuando surge el arte en mi caso... como una “cosa” bien autobiográfica que es más literal cuando lo hacía en mis primeras obras porque era mi imagen o la imagen de un primo o mi cuerpo, aunque no se evidenciará mi rostro. Pero era mucho más claro lo autobiográfico  en estas otras obras, sin embargo yo creo que esto es igual de autobiográfico, pero más desde mi inconsciente, es decir de cómo relacionar mundos  que han estado presentes en mi historia y que me ha interesado desde muy niño, o que me han afectado de alguna manera. Y que hoy día nacen en este collage de imágenes, que como te digo es un proceso sobre el cual aún estoy investigando... y creo que falta todavía para llegar a ciertas conclusiones.

 

2.- Me parece interesante que tu obra de alguna manera trabaje con el inconsciente, pero a la vez sea muy difícil de leer, o que trabaje con esta misma operación. Recordemos que la historia del análisis del inconsciente, se hizo siempre de una manera lingüística y narrativa, sin embargo hay una insistencia en tus imágenes por la no lectura ¿quizás por eso son teatrales?. Más allá de esto, quisiera hacer hincapié en el hecho de que hay un quiebre con el simbolismo y códigos que pudieran ser lingüísticos.  ¿Cómo asumes esto al momento de pensar una obra, y sí está presente en ellas de alguna manera?
   

Adentrándome en la segunda pregunta, esta tiene que ver con eso justamente. Las imágenes las construyó a partir de sentimientos que me van arrojando esos referentes y que me gusta reorganizar, recomponer y darles otra lectura que remite a mi biografía personal e historia, en tanto que son imágenes presentes y recuerdos de imágenes. Por ejemplo de niño practique deportes de contacto. Me llaman la atención las películas de acción y evidentemente con ello todo lo que estuviera influenciado por las armas y la guerra. A pesar de que no fui una persona bélica, pero de niño siempre me inquietaron. Tal vez esta inclinación por las artes marciales hace que me haya  interesado en todo lo que tenga que ver con relación al dios Marte, con la marcialidad. Es por eso que de niño me gustaban las armas, me gustaba todo ese mundo de los aviones, aunque algunas personas en realidad no le otorgan o bien no entienden la carga que esas imágenes y la guerra en sí poseen. 

 

Por otro lado tengo la experiencia relacionada a lo médico (lo sanitario) que son experiencias más bien traumáticas. De niño recuerdo haber visto a mi padre operado del cerebro tres veces... son imágenes muy fuertes. Por eso creo que de alguna manera esta “cosa médica”,  la cual tal vez no está muy desarrollada aún en mi obra, aparece como respuesta, y tiene también relación con esta biografía y con una sensación propia  del ser humano: la vulnerabilidad. Lo que pienso es que intento tal vez recrear escenas que tengan que ver con esos sentimientos, con esas sensaciones. Por supuesto que también pueden aparecer otras lectura e incluso imágenes más crípticas. Pero me es difícil hablar de un proceso en el cual siento que estoy... no sé siquiera si es el medio como para poder expresarlo tan claramente. 

 

Tal vez, a diferencia del simbolismo, no son imágenes que remitan como al sueño o están tan ligadas a imágenes oníricas, sino más ligadas como a lo que pudiera ser un frame de una película... de una película rara, por así decirlo, como si la escena se congelara en algún punto. Eso es algo que me interesa. Creo que el concepto "Frame" tiene que ver con mi biografía y el interés que mi madre tenía por el teatro, interés que de niño nos inculcó. Ella nos acercó a ese mundo. 

 

A mi madre le gustaba mucho hacer talleres y participar en obras, nos llevaba cada vez que podía. En mi infancia,  más que obra plástica (exposiciones) vi obras de teatro. De hecho, creo haber estado más ligado a las artes escénicas que a las artes plásticas, a la plástica llegue por mi cuenta, por revistas donde encontré  información e imágenes, y por supuesto enciclopedias que había en la casa. Por así decirlo, la influencia de mis padres, como el teatro a través de mi mamá fue algo directo y tal vez por ahí pueda venir  lo que puedes ver cómo teatral? ...No lo sé.  Por eso digo que son cosas que van apareciendo y que se irán dilucidando en la medida que el trabajo lo pueda ir desarrollando más. 

 

Lo que me interesa es crear esta suerte de escenas que son como un minuto detenido en algún punto, y ojalá pudiera a partir de esa particularidad,  esa singularidad autobiográfica, volverlas de carácter universal. Este es el desafío, lo que me gustaría.
Creo que ahí es cuando las cosas trascienden. 

 

3.- ¿Diego en tu obra uno puede ver la insistencia en el retrato en muchas ocasiones de gente de la cual has memorizado sus rostros, porque esta insistencia en el retrato y por que el velo, en muchas de ellas, por ejemplo; “Reflejo”, “Retrato/hablado”, o la serie “De lo intenso-interno” hechas en grabado en metal en las cuales insistes en velar el rostro. Me recuerda una operación de Juan Luis Martínez , tarjar su nombre, es como anularlo pero a la vez es señalar, con las implicancias que tiene eso.     

 

¿Me gustaría saber más sobre tu relación con la memoria visual y cómo surgieron esas series y algunas otras que quizás tú nos puedas contar y profundizar en ellas?

 

Los retratos a los que te refieres son anteriores a la obra de la cual comente en la pregunta anterior, pero tienen relación con esto. Es decir, hay una cosa también del subconsciente. Hablé de mi relación con la infancia y la construcción de las imágenes y la relación que estas imágenes, creo, tienen de alguna manera inconsciente, no tan premeditada, con mi historia infantil. 

 

Me parece que el tema del retrato pasa por lo mismo. De niño siempre me gustó dibujar y siempre me llamó la atención el retrato. De hecho me gustaba reproducir los afiches de las películas, imágenes de  actrices, actores o personajes que llamaban mi atención. 

 

Es en la universidad o más bien cuando estaba terminando la universidad, que surge esta serie de retratos y autorretratos, trabajos con la imagen tanto mía como de un primo muy cercano a mí, imágenes que con el tiempo fui redescubriendo, y ahora las veo como una insistencia en retratarme a mí mismo, a pesar de que la imagen sea de otro sujeto. Es que entonces me parecía que teníamos "características" súper distintas, pero al final con la distancia de los años, me doy cuenta de que éramos muy parecidos, a pesar de que nos veían como dos personas muy distintas. Pero hay un punto que creo que no nos conecta, y estas obras son memoria de un proceso. 


4.-¿Tienes referentes en los cuales anclas algunas ideas e imaginarios y quienes son ¿cómo estos influyeron en tu hacer? 

 

Recuerdo estar terminando la universidad y haber visto la obra de Arnulf Rainer y los retratos de Lucien Freud, lo cual me marcó mucho en ese minuto y que fueron como uno de mis referentes de entonces. Quería a través del grabado construir una imagen que a diferencia de casos como el de Reiner, que ocupa la fotografía, construyese una imagen, que ahora vista con distancia, tuviese un doble sentido, por un lado, construir algo relativamente apegado a lo real y que fuese aparentemente realizada desde una perspectiva singular…, no sé si delicada es la palabra, pero que tuviera un cierto manejo técnico. Y por otro lado el intervenirlas completaba el doble propósito, acaso el propósito final: deshacerme de ese manejo técnico.

Esto insisto, tenía que ver con mi propia historia y con mi falta de convicción. Ya que la operación en este caso es agredir mi propia imagen, o sea, agredir la imagen de este otro, que  no es un ser desconocido, y que también es una parte mía. Creo que tenía que ver con eso, o tiene que ver con eso. 

 

Por otro lado están estos trabajos que hoy día hago y que tienen relación con la violencia, que creo que es un aspecto transversal en mi vida y es que yo he tenido algunos problemas de control de impulso y con el control de la agresividad. Entonces creo que por ahí de una manera, si le puedo encontrar un sentido, y es por donde confluyen todas estas cosas, que hacen que en algún punto, algunas veces, uno tienda a odiarse a sí mismo, por así decirlo, lo cual se refleja en la obra. 

 

Creo que conectan un poco con eso, y conectan también con la historia política de este país, porque también hay obras que las he hecho con punta seca que son como sacadas de una imagen de foto tipo carnet. Esto también surge a partir de que en los años finalizando la universidad, llegó a ocupar la casa, en la que actualmente vivo en Recoleta, como taller. 

En ese momento había una manifestación política y me encuentro con la imagen de los detenidos desaparecidos, imagen icónica que generalmente son fotos tipo carnet las cuales llevan la frase: dónde están. 

 

Para mí fue impactante porque viví mis primeros 13 años en dictadura y eso también marca mi historia. En mi caso, mi familia, nunca fue de derecha, al contrario, fue una familia, con ideas de izquierda, sobre todo mi madre.

 

Por otro lado, vengo de una historia de un barrio popular de Recoleta, 

una población en la cual desde niño me vi expuesto al tema de la violencia y las pandillas. Entonces creo que lo de velar, de tachar, de manchar, de rayar, de tratar de agredir, de agredir la imagen, tiene que ver con la historia, tanto mía como de la imagen de mi primo, que también es un tipo que proviene del mismo sitio de donde provengo. Seguimos distintos caminos, yo luego pude estudiar e ir a la universidad, hacer una carrera, cruzar la ciudad transversalmente, pero aún así no conozco todo. O sea, en lo social, he compartido con gente que tiene mucho, lo que no es un problema,  o bien  conozco gente que apenas puede llegar a fin de mes y vive en 15 metros cuadrados. Creo que conocer estas realidades disímiles, y de alguna manera, el contrapunto con el lugar donde vivo marcan mi trabajo, que tiene relación con esa “violencia” en lo cotidiano, incluso muchas situaciones que resultan surrealistas en mi entorno de barrio. 

Estas imágenes, claro está, inundan el paisaje y por ende mi mente. Yo creo que estos retratos tienen que ver con esa historia, con esa exposición, con el exponerse. Con esa necesidad a veces incluso de autocensura, de auto agresión.  

Tiene que ver con apartarse del retrato como una imagen técnica desde la perspectiva estética. Por otra parte hay unos retratos que la verdad no alcance a convertir en serie y no los desarrollé, porque justo estaba en plena crisis, pensando si seguir con esto o no… Son estos retratos donde yo salgo haciendo muecas que hablan de lo mismo. Que hablan de mostrarse sin necesidad de la vanidad o con una cuota de desenfado. También imagino con algún grado de  provocación.

Entrevista a Diego Romo 2021

Francisco Javier Paredes