Entrevista

La memoria recobrada, una entrevista a 
Leonardo Portus

¿En tu obra aparece constantemente la idea de la arquitectura moderna, por qué esta insistencia, y cómo se relaciona esto con tu hacer como creador, crees que el contexto cultural influye en esto tanto como en el desarrollo de una arquitectura moderna en Chile?

Para empezar, quiero retrotraerme  a mi infancia en la comuna de Estación Central, a veces nos tocaba caminar cerca de la Villa Portales, específicamente por los blocks que están por la Avenida General Velásquez, imagínense la escala de ciudad de un niño de 7 años y ver estos inmensos edificios grises junto a esta Avenida que más parece una autopista, yo imaginaba una fábrica abandonada, algo inquietante y a la vez seductor, cuando mi hermano mayor me comentaba que eran edificios de departamentos no podía creerlo, ya que mis parámetros de edificio de departamentos en esos años eran por ejemplo las Torres San Borja, etc. Con los años uno entiende recordando esa óptica de un niño la rotunda horizontalidad y dimensiones mastodónticas de la Super Manzana modernista que tiene en estos bloques de más de dos cuadras de largo un ejemplo radical.  

 

Por lo tanto, desde niño gracias a caminatas por la ciudad sobre todo junto a mi madre, se fue desarrollando en mi un interés por la arquitectura, como iba cambiando la ciudad sobre todo a fines de la década de los 70’s y comienzos de los 80’s, la demolición de gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico y el surgimiento de tipologías como el Edificio Caracol, etc. me hicieron ser testigo de aquella época. Comencé haciendo retablos a los 15 años primero como hobby justamente de edificios neoclásicos e historicistas del barrio poniente de Santiago, pero fue a fines de la década de los 90’s cuando siento la necesidad de no quedarme solo en la fachada y la habilidad técnica para reproducirla a escala, quise ir más allá, buscando una reflexión sobre la ciudad, sus procesos históricos, etc.

 

Es ahí donde se posa mi mirada en una reflexión autobiográfica: el haber crecido en una vivienda social o construida por el Estado para sectores medios, primero en Estación Central en una vivienda CORVI en la Villa Alessandri y actualmente desde 1978 en una Villa de Suboficiales de la Aviación en San Bernardo. Tomar esta historia e investigarla me permitió darme cuenta de un gran proyecto habitacional del Estado de Chile donde la arquitectura moderna fue clave, un estilo que cruza gran parte del Siglo XX y que buscaba la utopía de una nueva ciudad integrada en casi gran parte del mundo con diversos grados de desarrollo, fracaso y éxito.

 

Ahí es donde vuelve a entrar mi recuerdo de infancia sobre lugares como la Villa Portales y esa extraña sensación entre inquietud y seducción que relataba más atrás. Aquí quiero detenerme en este razgo ambivalente de la arquitectura moderna, un estilo que en todo el mundo tiene feroces detractores y apasionados defensores, es tal vez este detalle trágico que estimula a muchos artistas a abordar esta arquitectura como reflejo de la sociedad del Siglo XX, de la posguerra, la globalización naciente desde la década de los 50’s, deseo y fracaso que se asienta en una ambigüedad entre una ciudad pragmática y cotidiana donde los hábitos vernaculares de sus ciudadanos se desarrollan de forma natural pese a todo el dogmatismo que quieran imponer los arquitectos y urbanistas (por ejemplo, el deseo de tener un jardín o un patio aunque sean minúsculos y de darle un carácter individual a la fachada de su hogar pese a la uniformidad muchas veces dogmática que imponen espacios como la villa Portales) y una ciudad utópica, entendiendo a la utopía como un fantasma que nunca logramos tocar ya que esa es su naturaleza, ser sólo un sueño.

 

Leonardo Portus 

Enero de 2022

Francisco Javier Paredes

Para la serie Diálogos